Esta belleza que la publicidad presenta como fácil de lograr es en realidad una meta casi siempre imposible y frustrante.
En esa falsa promesa de belleza, delgadez y juventud que obliga a estar continuamente a dieta y bajo tratamientos estéticos, radica el gran negocio del culto al cuerpo.
La estrategia comercial consiste en dos pasos: primero, generar insatisfacción, y después, ofrecer soluciones.
Sólo la aceptación del paso del tiempo y del deterioro físico natural puede evitar la insatisfacción y el consiguiente consumismo.
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